Pensamientos de paseos.

18:05

Tras un día rondando por los lares de lo friki, de lo cosplayero, de lo que a la gente ‘común’ le parece ‘raro’… de volver a ver a gente la cual no veías hace mucho, de sonreír y pasar un día agradable (dentro de lo que humanamente era posible) y de no volver a mirar atrás…

Hoy tocaba. Sí, tocaba recoger los frutos que sembré ayer. He vuelto a la rutina, de nuevo. Esta mañana, ante ese malestar que te provoca no tener ganas de absolutamente nada, decidí salir a dar un paseo; en teoría, el ir a una Expomanga era para liberarme y desconectar de la rutina, pero me da que no fue suficiente y he necesitado un día más.

Dar un paseo… qué poco común de mi. Si voy a algún lugar voy en bús, metro, coche o bici. Quise por un momento disfrutar de la ‘naturaleza’ dentro de Madrid (todo lleno de edificios, humo y estrés). Andar… Que tus pies se muevan solos siguiendo una senda, dándote igual a dónde te pueda llevar; el hecho de andar, sentir verde a tu alrededor, tranquilidad y sosiego, te libra de pensar en los quehaceres que tienes que realizar para mañana y de las preocupaciones que amargan tus risas y sonrisas. O eso creía.

Físicamente iba hacia donde mis pies me llevaban, en cambio, mi cabeza estaba intentándose librar de una madeja de pensamientos que le atrapaban más y más… cuanto más intentaba escabullirse de ella, más se quedaba atrapado, una cosa te lleva a la otra y no tienes salida aparente.

El sol radiante de hoy, no era impedimento de crearme yo mismo un aura negra alrededor mía. ‘Yo’ como persona sólo transmitía dolor, pena, preocupación, molestia, insatisfacción, nada. A medida que avanzaba, todo ello aumentaba, como si tuviera mi corazón en la mano y estuviera hundiéndolo en el fango de una selva… de sumergirse y que dejar que hunda… y siga hundiéndose…

Y volví… volví a ese lugar que hace tanto tiempo no visitaba. Ese pequeño lago alejado de toda realidad exterior a excepción de algún ciclista casual. Ese mini-clímax dentro de este revoloteado mundo que no hace más y más que meternos presión para hacer las cosas rápido, ahogar nuestro aliento por simple convencionalismos, poner a prueba de bomba nuestra capacidad de alcanzar la felicidad… No, apenas había cambiado. El lugar no había cambiado, y el estado de ánimo en el que muchas veces yo llegaba a dicho lugar, tampoco.

Henxu estaba sentado sobre una piedra contemplando el lago. Él en realidad estaba ausente, no estaba allí. El fluir de su sangre, el latido de su corazón… eran meros mecanismos biológicos que le mantenían vivo, pero él, no estaba allí. Su mente surcaba los mares de sueños, recuerdos y cómo no, pensamientos. Recorría esos mares solo, en su insignificante barquito de madera que remaba con ambas manos, una y otra vez.

El temporal, no era favorable para tal navegante. Truenos, lluvias y tempestades le desviaban una y otra vez del rumbo a seguir. Acabó derivando en varias islas, como la de la angustia, de la tristeza, del arrepentimiento, del pesimismo o de la indiferencia… Sí, cada cual (isla) de mal en peor. En su último intento de continuar, se lanzó de nuevo a los mares, creyendo que habiendo pasado por todas esas islas, no habría mal que pudiera con él.

Qué iluso fue aquel pobre marinero que se esforzaba en remar, remar y remar. En dejarse la piel por alcanzar su meta, en dejarse llevar por el ansia… en ver tierra lo antes posible. Ansia que le acabó cegando, impidiéndole ver, remando inútilmente a donde las corrientes le pudieran llevar.
Las corrientes no te suelen llevar a un lugar placentero, ni mucho menos, al lugar que deseas. Henxu acabó en un bucle, bucle de incomodidad del cual no se percataba que había entrado en tal apuro… siguió remando hasta que se dió cuenta y era demasiado tarde.

bloodcry

‘Y si el río suena, agua lleva’. Tal fenómeno acabó convirtiéndose en una cascada… cascada de lágrimas que descendían por su rostro, llevadas por la gravedad, destinadas a expulsar el dolor que llevaba dentro. Cae la primera gota al suelo, mezclándose con la polvorienta e inerte arena, luego cae la segunda… y la tercera. Cada una en un lugar diferente, lejos de las demás… como las almas mismas.

Tomó conciencia de sí mismo y se secó las lágrimas. Se levantó y continuó su camino de vuelta… de vuelta a la rutina. Trabajar en la tienda, comer y dormir un rato en el almacén. Vaya… parece que en cierto modo, también echaba de menos la rutina. Todo tan monótono y mecánico… Y aún así, he acabado escribiendo esto mientras en mi (puto) cerebro siguen proyectándose imágenes y sobre todo sensaciones que durante todo este tiempo has estado echando de menos. Tan cerca y tan lejos suelen decir, o tan lejos y tan cerca, que al fin y al cabo es lo mismo.

El paseo ha dado mucho de sí, como los que me doy bajo la lluvia cuando estoy deprimido. Será porque ya comenzaba a tener un poco de fiebre y estaba semi-delirando, tal vez ahora sí esté viendo ovejitas volar sobre mi cabeza. La próxima vez no quiero dar un paseo… quiero que me lleven de paseo, como lo hacían en la Guerra Civil. Sí, que los asesinos del bando contrario me saquen de ‘paseo’ para luego yo poder descansar tranquilamente en la fosa común… en la fosa del olvido.

21:11

Un comentario el “Pensamientos de paseos.

  1. Has visto Midnight in Paris? Al salir me dieron ganas de pasear bajo la lluvia, tuve la suerte que lloviese en Barcelona, pero me hubiese gustado encontrarme con todos esos personajes de la pelicula. Pasear y dejar que todo fluya en tu mente, caminar bajo la lluvia es acordarse de existir. Saludos!

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