¿Normal?

Nota del Autor: Otra entrada que es incoherente como yo mismo. Creo que para escribir tonterías no escribo. Noto que he perdido el ‘toque’ que tenía para razonar con propiedad desde hace bastante tiempo… No merece la pena leérsela, en serio. No me hago responsable de vuestra pérdida de tiempo.

Estos días lejos de la gran urbe madrileña me están ayudando (de nuevo) a aparcar apartar hacia un lado, los rompezabezas rompecabezas mentales que tengo. Unos escasos días de descanso que agradezco poder tener tras todo un año de faena en la universidad y demás cuestiones tan raras y complicadas por naturaleza que debido a un constante planteamiento sobre ellas se vuelven ‘cotidianas’ aun manteniendo su importancia inicial…

Es ese ambiente relajado que te ayuda a pensar sobre determinados temas aparentemente insignificantes, que, de repetirlo una y otra vez en el día a día pasan a dejar de tener su importancia. Es, ese ambiente que te deja tan “ido” como si te hubieras tomado la mezcla de cinco drogas distintas a la vez, es decir, como si te sintieras ser el mismísimo profesor de filosofía de turno que te da clases en el instituto sobre lo bonito que es la mesa de su cuarto.

Comienzas a preguntarte por cosas tan metafísicas como la vida, el tiempo o el grado de absurdidad de tu propio ser. Aunque en este caso, acabas reflexionando sobre lo normal, lo que se considera normal, lo que todo el mundo dice y piensa que es normal… La normalidad vaya. Eso tan normal común que con sólo decir tal palabra ya damos por hecho muchas cosas.

Aunque cuando lo pienso, abarcar este tema es como si te fueras a duchar por primera vez en casa de alguien que no eres tú. Porque vas con miedo a la ducha, temeroso de abrir el grifo y comprobar con tus propios pies cómo de caliente o fría está el agua (o sale hirviendo o congelada); porque luego puedes tirarte dos siglos regulando el mango sin dar con el grado de agua caliente que buscas. Y justo cuando encuentras ese puntillo que te gusta y comienzas a aclararte el pelo, vuelve a salir agua fría porque sí.

Es decir, ‘normal’ es una palabra tan usada pero con tantas connotaciones distintas que no sabes por dónde empezar: si por lo que tú piensas que es normal, o si por lo que la gente piensa que es normal o si por lo que cada persona que forma ese “grupo de gente” piensa que es normal.

De esas veces que preguntas cómo se encuentra alguien y te contesta la típica muletilla de “Normal, como siempre” o de otras aquellas veces en las que te ocurre algo inesperado y te comenten “Es normal que pase”. ¿Tienes que hacer una especie de máster o algo para comprender el significado de tan “extravagante” palabra? ¿Qué es para esa persona normal? ¿Bien? ¿Mal? ¿… Normal? O en base a qué dice “x” persona que es normal que ocurra eso. (y eso lo digo yo que suelo hacerlo…)

— desfase temporal – continúo entrada tras haber vuelto ya a Madrid —

Veamos qué dice la RAE sobre esta palabreja:

normal.
(Del lat. normālis).
1. adj. Dicho de una cosa: Que se halla en su estado natural.
2. adj. Que sirve de norma o regla.
3. adj. Dicho de una cosa: Que, por su naturaleza, forma o magnitud, se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano.

Sinceramente, no sé si es que tengo una comprensión lectora bajo cero, pero esto de buscar en la RAE no me ayuda. Pongamos un ejemplo absurdo: Es normal comer a las dos de la tarde. Según la acepción primera, no sería normal comer a las 2 de la tarde, ya que uno come cuando tiene hambre; punto. La acepción 2 puede parecer más lógica, que puede servir de norma o regla; pero, ¿y si yo tengo la costumbre de comer a las 5 de la tarde? ¿Tendría que obedecer a tal norma? ¿Y qué autoridad fija esas normas (ya entrando en la acepción 3)?. Bueno sí, los padres son quienes mandan cuando todavía no te has emancipado…

De este modo, las personas que no comen a las 2, ¿serían consideradas anormales?… A saber, como si te tachan de subnormal y asientes con la cabeza. Además, me hace mucha gracia esas noticias de los telediarios en los que se comenta acerca de un asesinato en un hogar y sale el típico vecino entrevistado comentando que el supuesto asesino “era un chico normal”; tan normal que se ha cargado a su mujer, hijos y tortuga vaya. Que sí, que las apariencias engañan y esas cosas, pero en ello no me voy a meter aquí.

De allí que muchas veces, también confundamos la normalidad con unm supuesto modelo de vida. Digamos que normal es nacer, crecer, estudiar, trabajar, casarse, tener hijos, aprender de los errores, matar zombies, morir… Y a pesar de todo esto, mucha gente muere antes de nacer y mucha gente nace antes de morir.. Son tantas y tantas situaciones ‘anormales’ que pasamos por alto y aún así vivimos en nuestro universo particular ajeno a todo ello.

Se dice que lo que es normal para unos no es normal para otros; lo que me lleva a pensar que objetivamente, la palabra “normal” no existe. Recuerdo que en la entrada Ser como los demás quieren que seas comentaba de que de pequeño nos enseñan a seguir un comportamiento determinado para parecernos, adaptarnos e integrarnos en, por ejemplo, un grupo de amigos y nos aconsejaban eso: Ser como ellos, ser normales.

Pero a medida que vamos creciendo, nos percatamos de que en cierto modo, es imposible ser normales. Cada cual se da cuenta de que tiene sus propias formas de ver las cosas, su manera de realizarlas o concebirlas (canis aparte); y poco a poco vamos pasando a formar parte de ese ‘desgraciado’ grupo de personas que no son normales, que se salen del molde, que quieren ser diferentes y destacar sobre el resto. Descubriremos que tenemos nuestros hobbies, gustos o pasiones que son distintos a los de los demás y que a pesar de haber intentado ser normales en nuestra infancia, no todos hemos vivido esa etapa de la misma forma .

Somos humanos, por ende, egoístas. Seguramente queramos más en la vida… o menos, qué más da, porque con el tiempo buscaremos lo contrario de lo que somos o tenemos y eso es lo que nos convertirá en los autores de nuestro libro, para bien o para mal. Aunque el epílogo siempre sea el mismo: Nos lamentaremos de que en alguna etapa de nuestra vida lo único que quisimos fue ser normales, porque intentar ser normal era una tarea compleja, arriesgada e irrealizable. Querer ser normal dejó de ser normal. Lo normal era intentar ser diferente.

anormal

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Un comentario el “¿Normal?

  1. Ruyi dice:

    Mi madre a veces le dice a mi hermano que no pide mucho, que sólo quiere que él sea normal, como los demás. Pero a mi hermano eso que le llaman “ser normal” le cuesta. Él es como es, no puede ser como los demás. Lo “normal” de un estudiante es estudiar para los exámenes, pero mi hermano no estudia. Nunca sabe qué día tiene el examen ni de cuál materia tiene el examen. Hay gente que estudia sólo para aprobar, y él simplemente con asistir en las clases ya puede aprobar con notables. Yo veo que es otra forma de vivir más tranquilo y conseguir el mismo objetivo que otros. Bueno quizás me motivo demasiado en el estudio y mi madre siempre me compara con él. Desde pequeño ya le da bronca por ser diferente a los demás. Ahora que mi hermano ya está trabajando también dice que no debe estar jugando a videojuegos y que debe estar aprendiendo cosas más útiles.
    En fin, creo que para mi madre eso “normal” es muy fácil de alcanzar, mientras que para mi hermano es algo que no se puede llegar. Y hasta que mi hermano no viva en la misma casa que mis padres tendrá que aguantar esas broncas.

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