Re-Work

Tras haber dormido apenas 2 horas con el calor que hacía (y a pesar de tener el ventilador encendido… que yo con un ventilador en verano me basto), he salido de casa sin desayunar. No apetecía ingerir nada que me diera fuerzas para continuar el día, pues no había ganas de continuar el día. Lógica aplastante…

Parece mentira que hayan pasado casi dos semanas desde que mi libertad estuviera en gran parte privada por culpa del trabajo… Cada vez que volvemos mi padre y yo a casa se nota que falta la piedra angular y las columnas que vertebran el animado ambiente de casa (para bien o para mal).  Sobre todo en ese momento en que abres el frigorífico y no sabes qué comer, qué cocinar o qué preparar para el día siguiente: al final acabo preparándome cosas fáciles o saliendo a comer fuera con mi padre.

También a la hora de cuidarme. Que sí, que soy mayorcito para estar todo el día comiendo “guarrerías”, pero lo peor de todo es que apenas como de eso! Me limito a alimentarme de cosas que acaban de caducar (Con decir que soy un superviviente de haber desayunado dos flanes de vainilla que caducaron el 11/06…) *Inserte el ‘UUUUH QUÉ ASCOOOOOO’ de turno*. Leñes, si sigue sabiendo bien, no te provoca dolores de estómago y no te conviertes en un Picasso a la hora de visitar al Señor Roca, entonces, qué tiene de malo? – Seguro que alguno de vosotros ha sobrevivido a algo peor -

Luego está el orden de casa… Pero de la mini-selva que hay en casa mejor no hablemos, porque de entre las cosas que menos te apetece hacer tras haber estado casi doce horas currando es ponerte a recoger todo el estropicio que causa tu padre allá por donde pasa (cocina y baño van incluidos en el equipamiento de serie); pero por otra parte se nota también que no están los rebeldes de casa -ergo, mis hermanitos pequeños-, por lo que se agradece.

Además, todo lo relativo a las facturas a pagar con proveedores, que si trámites a pagar en el banco, que si hay que hablar con el arrendador, que si a que si b; de todo eso me tengo que encargar yo porque mi padre pone la excusa de que “como él no entiende…”, claro, pero a la hora de manejar el dinero y eso, de eso sí que entiende (vamos, el estereotipo de “hombre chino de negocios”, cosa que afortunadamente o desafortunadamente no es…)

Pero bueno, intento tomarme todo esto de la mejor manera que puedo (a pesar del cansancio y monotonía), distrayéndome muy de vez en cuando para no quedarme mirando a la pared como un idiota: leer libros, novelas, ver de vez en cuando alguna película o escribir entradas de blog con la tablet, mirar a la pared como un idiota… uy, eso último creo que ya lo he puesto antes.

Es muy de agradecer también, las muy frecuentes visitas que tengo cuando estoy en la tienda (no, de inspectores no). Amigos que se pasan por aquí y te quedas charlando con ellos haciendo que todo esto sea mucho más pasadero y entretenido; hasta tal punto de que uno se queda preguntándose cuándo será la próxima vez que te llamarán para decirte: “Ey, que nos vamos a pasar por ahi en un momento”.

Ah, que no se me olvide los distintos personajes que pululan por este barrio… Cada cual, más raro. Ahora mismo mientras estaba esribiendo la entrada, ha entrado una mujer con su hija y…. Mejor os relato desde primera persona qué cojones ha pasado:

*Entra una mujer con su hija a la tienda. Guardo la tablet y me dirijo al mostrador*
Veo cómo madre e hija se quedan mirando al envoltorio de unas barritas de cereales durante un buen rato y escucho:
- Hija: Uy, es que esto tiene 81 calorías, no es mucho?  (Todo esto mientras se acaricia la “tripita” con la mano y mi cerebro intenta asimilar esa frase que ha dicho, a la vez que intento disimular la cara de inverosimilitud o también llamada Cara de qué coño me estás contando)
- Madre: No lo quieres? No lo cojas.
* La madre coge una de esas barritas y a continuación se dirije al frigorífico para coger una lata de, cómo no, Colacola Light y viene al mostrador a pagar mientras su hija se queda mirando el… envoltorio! (de nuevo) de unas galletitas saladas.*
- Hija: Y por qué no te coges estas galletas? Que son 6 y cada una tiene 18 calorías.
- Madre: No, ya he cogido esto, ya lo pago.
* Mientras la mujer saca el dinero del monedero, yo me quedo anonadado… Paga y se van*

Pero vaya obsesión con las calorías! Que yo lo respeto por muy “flípalo en colores” que me parezca el asunto… Porque me metería en un buen apuro pero si por mi fuera cogía un buen bocata de aceite de oliva, tomate y jamón ibérico, lo pasaba por la batidora y se lo metía en vena a ambas, a la madre por ser así y a su hija por ser como la madre.

En fin, unas cuantas semanas más.

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Un comentario el “Re-Work

  1. Heiki dice:

    jajajaja que niña más repelente, pero no me extraña nada, hoy en día con tanta Pilar Rubio, Sara Carbonero, Patricia Conde…y en fin tantas profesionales que están donde están por ser físicamente espectaculares las pobres crías piensan que es a lo que deben aspirar…asco de sociedad.

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