Nieve… pequeñas grandes paranoias.

Hoy ha empezado (por fin) a caer nieve en Madrid… Fue estar a punto de salir del colegio y ya ibas oyendo : “Está nevando! está nevando!” … ¿Por qué? ¿Por qué la gente se pone tan contenta porque esté nevando? Sí, está nevando ¿y qué?. ¿Tan contento estás?, échale un poco de sirope de fresa por encima y ya tienes un helado…

Ya no tengo excusa para no salir de casa… El hecho de que esté nevando no me produce alegría alguna; es más, todo lo contrario; si el otoño me producía un estado de… no sé, estar mal anímicamente, el invierno es como un vacío… tal vez tenga el corazón demasiado frío y me haya convertido un “heart-less” (sin corazón).

De hecho, después de comer, he cogido el abrigo, mi “medio-paraguas” (casi roto) y he vuelto a bajar a mi parquecito, a sentarme en “mi banco” y relajarme un poco. Te quedas allí, como una estatua que suelta vapor de agua por la boca cada vez que expiras, aún así, notas tus manos, están frías; notas tus pies, empiezan a congelarse; notas la brisa fresca que te empieza a acariciar el cuello, y te abrochas el abrigo del todo…

Estiras las piernas y las cruzas echándote un poco hacia atrás como si estuvieras en tu sofá y comienzas a contemplar el paisaje. Ves cómo los pequeños copos de nieve van cayendo, depositándose en el suelo y derritiéndose al instante… agua volvió a ser. Quieres dejar de pensar en los dichosos filósofos que te han amargado el día con un examen sobre ellos, ni de que si el alma cae al cuerpo y se contamina de necesidades corporales, queriéndose liberar para volver al mundo de las Ideas…

Te quedas un buen rato así, ignorando que tus piernas, tus manos, y tus nalgas se están congelando… Tu temperatura corporal va descendiendo poco a poco, sabiendo que si sigues así durante más tiempo, vas a coger un catarro del que ni el mejor médico de todos te va a curar.
Pero no le cobras importancia, en tu paz hay tranquilidad, omitiendo casi todo lo que ocurre a tu alrededor. “Estás a gusto” mentalmente; físicamente, te da igual… de momento no es importante, estás “sano” y eso te basta.

Ves todo lo que tienes delante, pero no miras a nada concreto, no te fijas en nada; ni siquiera en las personas que van pasando por delante tuya. Tienes la mirada perdida y tu cerebro no piensa en nada, como si estuvieras ausente… Típicos momentos en los que te quedas así durante un año entero y hasta que no viene alguien y te grite al oído unas 3 veces, no sales de ese estado de “shock”.

Por un momento, oí el rugido de un coche… No le dí importancia, hasta que fue sonando más, y más y más… cada vez más fuerte, tus tímpanos estaban vibrando como cual vaso de cristal al lado de un altavoz a tope, y volví a este mundo. Me levanté corriendo, como cual apasionado por los coches, a ver qué era. Cual desilusión mía, un simple Hyundai Coupé Blanco, con dos tubos de escape por detrás del diámetro de una sandía… Lo miré por el lado positivo, él al menos tiene coche, yo sigo soñando, no puedo tenerlo por mucho que quiera… y eso que es considerado “el superdeportivo de los pobres”.

Aún así, me pareció bonito… tal vez fuera porque el blanco contrastaba con el ambiente que había, lo vi pasar muy rápido, el que conducía parecía tener el pie derecho muy pesado… Despertado de mi estado de “coma”, fui a dar una vuelta… Noté que me faltaba algo, pero no sabía el qué y tras estar andando durante unos minutos me di cuenta, ¡no llevaba los cascos del mp3 puestos!.

Era rarísimo. Yo, que soy una de esas personas que no sale de casa sin los cascos y el mp3 para no aburrirme de camino a “lugar que sea”, me sentía normal… No me aburría el ir andando, no tenías la necesidad de estar escuchando música en ese preciso instante, parecía como si la nieve te creara un ambiente… de calma, de relax, de sosiego; era como tener sueño sin querer irte a la cama a dormir; te encontrabas bien por dentro… te parabas en medio de la acera, viendo el camino que te quedaba por seguir para subir a lo alto del mini-monte y poder apreciar el bonito paisaje que la nieve había creado, pero sonó el móvil, medio adormecido por el entorno, escuchabas la voz de tu madre… te entraba por un oído y salía por el otro, aunque conociéndola, sabías que tenías que volver a casa.

Llegas a casa, y al fin te percatas de que tus manos casi están moradas, tus pies… ni los notas, estás tiritando como la gelatina Royal de los anuncios, y te dices a ti mismo : ¿Qué demonios he estado haciendo todo este tiempo?… Henxu, déjate de gilipolleces, joder! Si sólo está nevando! *y te golpeas la cabeza contra la pared para despertar, para bajar del cielo y volver a la tierra… duele*

Cierto… Sólo está nevando.

I have this ice box where my heart used to be…

Anuncios

2 comentarios el “Nieve… pequeñas grandes paranoias.

  1. aradhel dice:

    A mi el invierno también me deja una sensación de vacío bastante deprimente… Pero qué quieres que te diga, adoro el mal tiempo, salir a pasear cuando llueve (por aquí no nieva mucho precisamente), y perder la cabeza en esos pensamientos, a veces tristes y demasiado extraños, pero que de vez en cuando necesitamos.

    Y sí, tienes razón, es muy fácil darse cuenta de que no nos queda más remedio que aceptar las cosas tal y como son y seguir adelante, mientras que al intentar hacerlo nos sentimos como si nos hubieran atado a dos grandes rocas y no pudiéramos movernos.

    Pero con perseverancia todo se consigue; si tenemos alguna recaída, si nos derrumbamos, no debemos sentirnos mal por ello porque es normal. Sólo recordarnos en ese momento que podemos volver a levantar la mirada, y poco a poco el tiempo pasa y descubrimos que por fin salimos de ese agujero =)

    Gracias por pasarte. Un abrazo.

    • Henxu dice:

      Digamos que estamos acostumbrados al mal tiempo. No es que odie un día soleado, ni mucho menos, haría el tiempo perfecto para salir y relajarte, pero, los días lluviosos son como… algo especial. No piensas en las mismas cosas.

      No es bueno ir por la vida feliz como Heidi, saltando por un campo de flores, ni tampoco ir amargado que lo único que piensa es que no debería de haber existido… Cada cosa su tiempo, ¿no?

      😉 Gracias a ti . See you ^^

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s