Dejad de tocarme los eggs…

Al fin terminé los exámenes de evaluación de la segunda. (Bueno, hace 3 días) Justo de terminar los exámenes me sentía bastante fatigado tras tantos días seguidos sin dormir casi.

Ayer (viernes), la profesora de filosofía nos ha empezado a rechistar todo lo que no hacemos bien, que si “falta de estudio” y demás… Terminé con un dolor de cabeza sin razón. Hubo algo que dijo y que en cierta parte tuvo razón, nos comentó: “Volved a casa y reflexionad sobre vuestra vida o sobre lo que está ocurriendo en Libia”. Y yo estoy de acuerdo con lo primero, lo segundo ya lo haré mañana (y no es un “hoy no… mañana”).

Así que… aprovechando que hoy es uno de esos días de lluvia, cielo apagado y grisáceo, con vientos que susurran a tu ventana pidiendo dejarles pasar… Qué menos que dedicarme un tiempo a mí, a mi pasado y a mis circunstancias actuales, verdad?. (Qué narcicista soy por Dios…)

Arte chileno independiente.

Foto por Ricardo Portugués.


Si tuviera que resaltar algún año de los 17 que llevo vivo, lo tendría difícil; de todos ellos tal vez únicamente tres o cuatro años en concreto han “merecido la pena”. Entre ellos está éste último, por orden de cercanía. (Tal vez me esté repitiendo con otras muchas entradas que he escrito a lo largo de la vida en este, mi “humilde” blog).

A principios de año (del año pasado), aunque no recuerdo muy bien, yo creo que era un “chico” dentro de lo que cabe, desesperado por “echarme novia”. Tal vez desde vuestro punto de vista, un friki gafotas con pelo seta, nada extrovertido, encerrao de la vida con su ordenador y sus vicios, en busca de aquella chica que fuera casi igual que él con quien pudiera compartir “algo de su vida” (si es que yo tenía alguna…). Tal vez todo esto tenga sus causas y hayan dejado consecuencias en “aquel pobre chiquillo”.

Poco a poco con el paso de los meses, se aprende a desenvolverse en distintos lugares, ambientes, personas, conflictos, sucesos, etc… Y sin meterme a más líos, ni a contaros mi vida que seguro que ni os interesa, decir que desde enero hasta diciembre; ”He dejado de ser quien era”.

Intentaré evitar usar la primera persona de singular, pero son hechos que, en cierto modo, he observado y constituyen parte de mi opinión.

A la hora de salir por ahí, a quedar con amigos, colegas y asistir a lugares bien poblados de gente (y de gente que no se ducha, ejem, las expomangas y sus derivadas; sin ánimo de ofensa), hay veces en las que buscas conocer new people. De las ganas que tienes, generalmente se te suelen olvidar qué consecuencias pueden acarrear a tu vida, tanto personal como social o psicológica, el hecho de hacerte amigo de determinadas personas.

De esa… llamémosle “ceguera”, no te percatas hasta que alguien te da el primer sablazo, puñalada, hachazo, hostia… (o como lo queráis llamar) por detrás. Sí, ¡Ay de nosotros qué ingenuos!, ¡Ay de la bella vida a lo hippie! ¡Ay! … perdona, ¿puedes mirarme qué tengo en la espalda? Es que parece que me acaban de clavar un cuchillo. (Chan chan chan… quién te lo habrá clavado, el desclavador que te lo desclave, buen desclavador será).

Haciendo alusión y símil a esta anterior parida, generalmente quienes te “pinchan fuertemente hasta tal punto de dolerte a más no poder” suelen ser aquellas personas en las que más habías depositado tu confianza (de una manera u otra). Mientras que ese desclavador suele ser tu best friend (o eso creíamos hasta que tal vez también nos defraude). Esto no quiere decir que haya que llegar al extremo de sospechar o fiarte de todo el mundo. [Esta frase me suena de haberla escrito más de una vez].

Han sido sucesivas las depresiones caídas por hechos similares, uno aprende a observar determinados hechos que antes no veía de ese modo, a tomar conciencia de que no es el ombligo del mundo ni de que es más importante que fulanito; lo que es más, aprende puras y duras lecciones de la vida, que aunque duelan, ayudan.

Don’t be a pussy.

.- WordB

No soy quién para dar consejos y probablemente si he dado alguno por aquí (este blog), me gustaría que no los tuviérais en cuenta. A veces, muchas veces, otras personas son heridas como consecuencia de tus consejos; tal vez todos seamos humanos y erremos, pero ni el mejor de tus consejos (por muy seguro que estés) es la mejor solución para resolver un problema.

Wordboner
Probablemente tenga que llevar esta camiseta para que muchos se enteren de lo que son (y no quieren ver), aunque les importe un pimiento o menos.

Y por la (inevitable) presencia de este tipo de personas, comienzo a estar un poco harto. Quiero pasar de juegos de niños, de “soy tu mejor amigo” y de polleces tonterías varias. De que gente inmadura tenga que meter sus narices en mi vida personal y criticar de asuntos que para nada le incumben excepto por entretenerse con los cotilleos de la vida de los demás. (Si bien a veces dicen que la más clara señal de inmadurez es creerse maduros.)

Hay personas en las que deposito la llave del baúl de mis secretos en sus manos: gente que sabe muchísimas cosas de mi y yo se las cuento, hay otra que aún sabiendo que tengo mucha confianza en ellas prefieren no preguntar y respetar mi privacidad y de la gente en la que no tengo confianza… creo que no hace falta explicación. (Vayan a recoger piñones al campo.)

Por lo que pido a las demás personas que irrumpen en donde no les llaman (que seguramente ni lean esto en la vida): “Dejad de tocarme los eggs.”

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