Y volví a bajar…


… Tan parecido es todo esto a ‘Cielo sordo…

2:03

Estoy harto de todo esto… Acabo de salir de la ducha, de cenar, de vestirme, de meter ropa en la lavadora, de fregar los cacharros… y de ordenar un pelín mi vida; o al menos intentarlo.

Hace cosa de 2 horas, empezó a llover muy fuerte… Me sentía angustiado, decidí vestirme, abrigarme bien, coger el paraguas y bajar… En plena noche, las luces de las farolas alumbraban lo poco que podían, como si la luz estuviera en una constante pugna con la oscuridad, intentando llegar a los rincones más insólitos de la calle; la intensa lluvia no cesaba de caer… llevaba un paraguas pero no evitaba que mi corazón se mojara; voy andando hacia mi parquecito, hacia mi pequeño lugar, salpicando y manchándome con cada paso que daba cuando pisaba un charco…
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Es hora de volver a caminar…

3:38 A raíz de “Cielo sordo” y de “Pasar de los problemas“, toca… lamentablemente, cerrar el telón.

Creo que va siendo hora de volver a levantarse y caminar sin más, de volver a vagabundear por la vida y de buscar (como todos los demás) ese anhelo al que llaman ‘felicidad’. No pensé que pudiera acabar así, pero así ha sido…

Todo comenzó rápido… y por desgracia, acabó de la misma manera. El haber conocido a una persona de la manera que casi nadie hubiera podido imaginar antes, a través de este lugar, de este escondido lugar apartado del mundo que la gente llama ‘blog personal’. Una necesidad mutua, ella a mi, yo a ella; que se fue agrietando poco a poco a causa de la vieja bruja que llaman “distancia”. El conocerse el uno al otro supuso poner la vida del otro patas arriba, como un remolino que entra en tu habitación y la desordena por completo. De allí surgió nuestro código de números que nadie entendía, excepto nosotros dos.
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‘Pasar’ de los problemas.


A veces pienso, por qué seguir aguantando todo esto si puedo pasar de ello? Sí, ‘pasar’ suele ser la opción más fácil y recurrida por todo el mundo. Ese huir de los problemas para no tenerlos en cuenta cuando alguien lo pasa francamente mal. Aun así, no tendría que ser la solución, no… al menos, no la primera ruta de escape ante una dificultad considerable.

Llevar 4 días con problemas enormes de insomnio, poco apetito (excepto tragar aire), ganas de nada – ni de levantarme de la cama y no hacer nada-, hacer las cosas por obligación; siquiera tengo ganas de distraerme haciendo cubos, de hacer penspinning, de jugar al ordenador, leer libros, ni salir con la bicicleta para pegarme un voltio… no es nada agradable, y como comprenderéis, ni mucho menos de estudiar ni hacer trabajos aun teniendo los exámenes a dos dias de la vuelta de vacaciones… (sin respiros hasta Selectividad).
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Cielo sordo…

Los días de lluvia son tan… ideales, melancólicos, lúgubres y tristes… Oir el clamor que causan cuando miles y miles de gotas se estrellan contra el suelo, como si intentaran transmitirnos su furor ante la imposibilidad de dejar de caer como efecto de la gravedad. El “Tlop… Tlop” de las gotas gordas que caen desde la parte superior del marco de la ventana, el resoplo del viento que se pierde en las distancias y vuelve para recordarte un: “Existo”, las oscuras capas de nubes que forman un manto negro impidiendo que los rayos de luna alumbren tus ojos…

Salir de la puerta de casa, cerrar la puerta…”PUM!”, sshclick clongk ssh clongk. Bajar las escaleras y abrir la puerta. Viento, mucho viento, llevándose consigo las gotas de lluvia. Gotas que empiezan a caer sobre el abrigo, deslizándose sobre el mismo mientras intentan atravesar esa barrera de tela impermeable, queriendo penetrar en el interior del corazón… ¿Por qué querrán acceder allí dentro?
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Recordar lo nunca ocurrido.

“Un segundo más, un minuto más, una hora más, un día más, una semana más, un mes más, un año más… Una persona más en este mundo…” – piensas. “… en este totum revolutum al que llaman Tierra. Total, por que desaparezca yo, no va a pasar nada.” Pensamientos que hace mucho que no visitaban tu cabeza, tus sentimientos, tus formas de concebir la vida…

Kurt Cobain (que en paz descanse) decía: “Echo de menos la comodidad de estar triste”. Mi caso no es ese, pero en cierto modo se aproxima. Es a lo que en cierto modo has estado acostumbrado toda tu vida: lo gris, monótono y constante… es decir, no tener motivos para decir: “Borrón y cuenta nueva”.
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Ser “algo” en la vida.

Reflexionas: Cuando una persona se pregunta qué hacer con su vida, unas sabrán desde enanos cuál será su vocación, otras vendrán determinadas por lo que “x” persona/s quieran y otras sabrán elegir su camino a lo largo de su vida.

Cada cual podrá acertar o errar. Cuando a alguien se le pregunta “¿Qué quieres ser en la vida?” La persona responderá con aquella profesión, aquella carrera u oficios que tiene planeado realizar en los años próximos o que ya está haciendo. Otras personas responderán el tópico de : “Ser feliz”. Sí, es cierto, se busca ser feliz, y muchas veces a costa de los demás… Pero, ¿y qué?; ¡eso y nada es lo mismo!
Aburrido de tan monótonas respuestas, te preguntas a ti mismo: ¿Qué quiero ser en la vida?”
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