Ser optimista, aparentar cabrón.

22:30 – Tal vez sea la última entrada que escriba en mucho tiempo. Si bien escribo para mi (para algo es mi ‘espacio personal’), sé que hay gente que de una manera u otra se interesa o aparenta interesarse por mi vida. Y no, si no escribo no es porque haya muerto (quién sabe lo que me depara.)

Uno va teniendo 17 años… Estando escasos meses de cumplir la ‘tan ansiada por tod@s’ mayoría de edad y sinceramente, creo que prefiero ser menor; es tan cómodo, y que conste, no lo digo por huir de mis futuras responsabilidades. Y es que la vida es un ir y venir, cierto es que las prioridades del ser humano van cambiando conforme pasa el tiempo; pero esto es como un círculo… Si a los 3 años lo que se intentaba era no hacerse pipí encima, a los 18 tener el carné, a los 20 tener relaciones sexuales y a los 30 tener mucho dinero… a partir de determinada edad todo va yendo hacia atrás; a los 50 querrás seguir teniendo dinero, a los 60 seguir manteniendo relaciones, a los 70 seguir con el carné y a los 80 intentar no intentar orirnarte encima.

Echando la mirada atrás, casi todas las entradas que he ido escribiendo han sido por cuestiones personales, amistades, descontentos, relaciones, actitudes generales de la vida… Y llego a un punto en el que me vuelo a plantear: “¿Siendo así a qué aspiro?”

Nuestro efímero paseo por este escarpado acantilado al que llamamos vida no es más que una pantalla de cine. Para que sea un éxito taquillero, mostramos al público lo que ellos quieren ver; les enseñamos las mejores de nuestras sonrisas cuando por dentro lo único en lo que pensamos es llorar, morir y desaparecer de aquí.
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