¿Qué es lo que quiero?

Llevo dos Monster bebidos (más los 2 de ‘ayer’ son 4), superando con creces la cantidad máxima saludable de cafeína en sangre y aun así el sueño está pudiendo conmigo. Ayer me lo pasé genial, poder estar el día entero con tus amigos, divertirte en la piscina y soltar carcajadas todos juntos, pocas veces se consigue… y más cuando vas a comenzar a tener una vida ‘movidita’ sin tiempo para nada. Si bien el cansancio, el sueño y la interrupción de mis padres casi pudieron con mi estado de ánimo, pues el día anterior apenas había dormido, y nadar en la piscina… ya sabéis, provoca un “cansancio relajante”.

Tras las últimas despedidas y el camino de vuelta a la tienda (sí, tras todo eso, tocaba trabajar), en tu mente se van formulando de nuevo preguntas, ciclos de cuestiones que de una manera u otra influyen en ‘cómo estás’, pero prefieres pasar de ello, no estás anímicamente para ponerte a pensar; de lo único que tenías ganas era de volver a casa, quitarte el pestazo a cloro, tomarte un refresco tras la ducha y dormir.

Al día siguiente, es decir, hoy; me he levantado con un dolor de cabeza tremendo (tanto por dentro como por fuera). Tuve una sensación hueca, de esas en las que dices ‘se me olvida algo’. Y fue así, lo que no me molesté en pensar ayer, tocaba pensarlo hoy, pero algo se seguía escapando y no comprendía del todo cómo me encontraba. Veamos… ¿cuál sería la palabra adecuada? ¿duda? ¿confusión? ¿incógnita? … algún sinónimo supongo. Si cambiamos un poco lo que dijo Shakespeare sería: Querer o no querer, esa es la cuestión. Sí, básicamente es eso.

Ya he olvidado el antiguo “quiero y no puedo”, uno se va cansando de tener esa sensación guardada en el fondo del alma… Pero en este caso, creo que he dado un paso atrás. Antes, quién sabe si era por las hormonas o por la inmadurez que intentaba disimular (a pesar de lo que me dijera la gente), daba igual ‘sufrir’ por estar con una persona que te hiciera mínimamente feliz en este infame mundo; en cierto modo, esa mínima satisfacción te hacía pasar por alto toda angustia, era como esa pócima secreta que te cura de todos los malestares…
Las cosas han ido cambiando y tal vez, yo haya ido cambiando (de nuevo) de acorde a los sucesos que van ocurriendo a mi alrededor y, como muchos sabrés, me he (han) hecho muy escéptico.

Ya no vale sacrificarte en la medida de lo sobrehumanamente posible por una causa que tal vez acabe en vano… Ni siquiera la sensación de : “Al menos lo he intentado” te reconforta anymore. Como dije, he retrocedido. Ahora, dudo de si lo que las emociones me dicen es lo que de verdad quiero. Sí, esa confianza con la que ibas hacia delante para alcanzar meras ilusiones, espejismos de la realidad, desaparece; y sucumbes ante tus propias preguntas. Si quiero a esa persona, ¿es porque la quiero de verdad? ¿es porque necesito a alguien a mi lado? ¿es porque echo de menos estar con alguien? … Eres consciente de que si algo sale mal, tú (ella, o ambos) saldrás mal.

Esa evasión del dolor que nos caracteriza, pero no por no querer sufrirlo en nuestras carnes, sino porque ya porque estamos cansados de repetir el mismo plato una y otra vez. Sabes que por a o por b acabarás añorando su mirada, su sonrisa, su presencia y su esencia… que acabarás recordándola en muchos momentos del día y que lo único que consigues traer a la memoria van a ser: o esos ‘quiero y no puedo’ que he mencionado antes o toda la mierda que te has echado encima tras acabar la relación. Miedo, pasividad e inseguridad… esas tres palabras me podrían definir en estos temas.

Un miedo que no debería por qué tener cuando, saliéndome de estos temas, suelto en cara de la gente todo lo que tengo que decirle (tanto bueno o malo… generalmente, esto último), cuando me paso por el forro el ‘qué dirán’, cuando tengo que reclamarle a alguien algo que me pertenece… ¿Pero qué haces si se han llevado tu corazón, tus columnas sobre las que te mantenías firme? Y me sigo preguntando, por qué ese miedo; ¿inseguridad? y muchos diréis “Arriésgate, si no pierdes nada”… materialmente puede ser, moralmente pierdo eso: mis ganas de seguir viviendo durante un buen buen tiempo. Y por último, esa pasividad… cómo puede ser un ‘caramelo’ tan amargo y soso por fuera mientras que por dentro es un calenturriento por excelencia.

Recuerdo haber oído decir a Milhouse, que uno de los peores caminos para conseguir estar con alguien es ir labrando una cercana amistad, algo parecido era. Yo soy una de esas personas que no suele distinguir entre “personas-amigos” y “personas-novi@s”… al menos a mi no me entra en la cabeza cómo hay gente que puede clasificar lo inclasificable, lo que hace a cada uno distinto del otro, lo que hace a uno especial y único… Problemas con tal afirmación no tengo, los problemas vienen cuando ya no sabes distinguir entre amistad y el paso siguiente. ¿Te arriesgas? – piensas. De eso que puedes tener sus labios tan cerca de los tuyos, sus ojos clavados en los tuyos y seguir teniendo ese ‘algo’ que te tira para atrás, que te impide mover la cabeza hacia donde el corazón te indica; de eso que te hace sonreír aun cuando posiblemente esa misma frustración te esté invadiendo por dentro…

Otra de mis cualidades es, lamentablemente, creer que sé tomar decisiones. Bueno… sí, sé tomarlas, pero mal. Y eso conlleva a que yo llegue tarde a todas partes… tanto físicamente como psicológicamente; tal vez por ello sea un retrasado. Decir esas dos palabras mágicas tarde, acarrea muchas consecuencias… no decirlas nunca, es morirse por dentro. También estoy harto de llegar tarde otra vez, supongo que tocará morirme por dentro. No es egoísmo lo que quiero dar a entender, es ‘no puedo darte nada si no me das’, puesto que una relación es cosa de dos; no de lo que apetezca-divierta-aburra-interese a una de ellas…

El 27 de cada mes toca estrujarse el coco, es ver esa fecha en el calendario y hacerte un flash-back mental de todo lo que ocurrió ese día hace … tiempo. Tiempo que se va depositando en el montoncillo de arena que forma parte de mi vida. Mañana es día 14… vaya, cómo pasa el tiempo; podría dejar de ir tan rápido… Quién no desearía una máquina del tiempo para ir al pasado y arreglar errores o ir al futuro para verse a uno mismo reflejado… Pero bueno.

Ojalá llegue el día en el que pueda comprenderme del todo. El día a partir del cual, pueda comprender al resto de las personas, a las personas que quiero y en esencia, a las personas que me rodean. Empatía lo llaman, yo no sé cómo llamarlo…

Ojalá…

3 comentarios el “¿Qué es lo que quiero?

  1. Katniss dice:

    Mmmm no sé, creo que es normal estar cansado con estas cosas y que llegues a un límite, sobre todo si acabas de sufrir alguna experiencia dolorosa.

    Pero eso es como todo, con un poco de tiempo acabas recuperándote. Puede ser que hayas cambiado, sí, y que a partir de ahora veas las cosas de otra manera, pero bueno, así es la vida, ¿no? Y sea como sea, si has aprendido algo de tus vivencias no puede ser malo.

    Hasta que te “recuperes” y vuelvas a sentir las cosas con más ganas, toca frustrarse xD

    Respondiendo a la pregunta del comentario anterior, me va bien ^^ Llevo unos días muy tranquilas y haciendo las cosas poquito a poco, sin agobios. Con ganas de disfrutar bien este verano.

    Un abrazo y mucha suerte 🙂

    • Henxu dice:

      Hahaha, supongo que no quedará otra que seguir frustrado.

      Básicamente es eso, ir cambiando como la vida misma… ahora me rio cuando me dicen “Pero si ese sufrimiento te hace sentir vivo!” , ya… ‘vivo’ con ganas de morirse. Pero bueno, así van las cosas.

      =) Las cosas tranquilas = good. Mucho viaje este verano? qué tienes pensado estudiar? ^^

      Un abrazote!

  2. Lia dice:

    Supongo que a veces para avanzar hace falta retroceder. Llegar a comprenderse del todo a uno mismo es difícil, además ¿no crees que es más emocionante así? Sin saber lo que harás a continuación o lo que querrás.

    En cuanto a lo que dices de llegar tarde a todo, ¿no te has planteado que quizás es que los demás llegan demasiado pronto? En fin, espero que puedas superar este bache.

    Saludos, Lia.

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