Pensamientos bajo ducha.

Ayer 3 de julio, fue un día un tanto… dinámico, podríamos decir. Un día en el que ocurren eventos fuera de lo común, alejados de la monotonía en la que me suelo sumergir constantemente, aunque seguramente prefiera seguir aislado en tal monotonía, sin cambios, todo igual.

Pero no… ya estoy cansado de que todo siga igual, de no ser yo quien tiene la iniciativa propia de re-hacer mi asco de vida para llevarla a mejor, de depender de una razón tan maleable, tan cambiante y repentina -como son los sentimientos mismos- para seguir adelante. Se acabó. Tocaba al cerebro entrar en acción y por ello el corazón se resiente. (y si no, ocurre al revés.)

Tocó escribir disculpas, exponer puntos de vista y dejar claros ciertos temas, por lo que también tocó leer las respuestas, asimilarlas y de acorde a eso juzgar. También tocó echar la preinscripción de lo que quiero estudiar, qué estudiar y dónde hacerlo. Por ello, fui a ducharme. Una de las utilidades de meterse en la ducha, aparte de la higiene, es servir como lugar en el que tomas decisiones importantes; de allí, hoy he estado casi una hora metido allí dentro.

Resultado: saber dónde quiero estudiar, y la ruptura de una amistad. Ambas decisiones enfocadas a un futuro. Completar la preinscripción ha sido tarea fácil, menos de cinco minutos; romper la relación … ha costado y cuesta. No ha sido una decisión tomada a la ligera, asumiendo las consecuencias que de ello puedan derivar y no siendo nada agradables para ambas partes y pudiendo repercutir bastante a terceras personas.

No sé si tenía que reír o llorar cuando ví la frase de “Perder a una persona por ser honesta es fantástico”. La historia viene de lejos, arrastrando con ella muchos y muchos sucesos, conversaciones y decisiones. Y si echamos un ojo a la historia, si bien ha habido hechos positivos muy memorables, los negativos vienen intrínsecos a ellos. Son tantas y tantas cosas a tener en cuenta (cuando no deberías… pero en la práctica es distinto) que al final acabas bombardeándote a ti mismo, sí, soy de los ‘chungos’.

Las personas no cambian – me solían decir. Y es verdad, excepcionalmente un caso de cada millón lo hace. Es más, si la persona misma te dice: “No voy a cambiar”, házla caso, porque no cambiará. Si se aplica a la persona que te dice: “Daño es lo único que conseguirás estando conmigo”, también, no esperes a que te lo diga una segunda vez, porque si ella lo dice, es porque ella se conoce a sí misma mejor que tú a ella. Y yo, listo de mi, hice caso ajeno. Iluso de mí, pensé que cambiaría.

Ella ha tomado la decisión de abandonar la delicada situación en la que nos encontrábamos ambos y querer ser de nuevo un juguete y pasarlo ‘bien’ a estar así; yo lo respeto, aunque no esté de acuerdo con ello y ella lo sabe. Si la persona a la que quieres no es capaz de hacerte cambiar de opinión y un amigo tampoco, ahora que soy un don nadie menos todavía. Yo no sería capaz de aguantar ver jodida a una persona a la que quieres por temas así (pues deseas que fueras tú quien estuviera con ella), tampoco sería capaz de soportar la carga de ser uno de los problemas que la ‘acechan’ la cabeza, de ser yo el culpable de que se sienta mal…

Yo también he tomado una decisión de abandonar, ya no sólo tal incómodo escenario, sino la amistad en sí, se hace muy pesado aguantar un ‘quiero y no puedo’ constantemente. No voy a echar nada en cara, porque si echo en cara una cosa, pueden echarme a mi cien; porque suelo ser yo quien lleva al traste las cosas, quien la ‘caga’ y quien mete la pata. (Involuntariamente, pero es así). Puede sonar un poco a “Si no haces “x” cosas, yo abandono”, a puro egoísmo, pero no. Lo mejor supongo que sería dejar de tener contacto con ella, pues no puedo borrar mis sentimientos hacia una persona de un día para otro si a lo largo de todo este tiempo de amistad no he podido, y una amistad con sentimientos de por medio, deja de serlo.

Van a venir tiempos duros… Va a ser difícil deshacerse de costumbres tan idiotas como es ver cada dos por tres si está conectada aún sabiendo que ha salido, soñar despierto con su mirada, o pensar en ella todo el día, tanto si es al despertarse, antes de dormir, mirando el paisaje, viendo las estrellas tumbado en el césped, pasando por lugares cercanos a su casa, yendo en bici… qué tal estará? dónde estará? qué estará haciendo? estará pensando en mí ahora?

Seguramente no sea la solución más adecuada a esto, pero es lo que ahora considero más apropiado, aunque el daño nos salpique a ambos. Me dice que soy una persona importante para ella, y por más que me lo repita no me entra en la cabeza; pues yo me considero una persona sin valor alguno, insignificante para todo el mundo… tal vez sea porque se me hace raro. Aprecio enormemente que me diga eso, y no se merece lo más mínimo de lo que estoy haciendo… Suelo decir que si algo sale mal que no sea por mi culpa o haya hecho algo de lo que me pueda arrepentir; y creo que con esta decisión me estoy llevando los dos premios gordos… Espero que para cuando el olvido haya conseguido tragarse esos sentimientos hacia ella (si es que lo consigue), no sea demasiado tarde y pueda arreglar las cosas. Pero conociéndome…

Se acabó, al final ha tocado, borrón y cuenta nueva. Mente racional, decisiones ilógicas.
Voy a ducharme de nuevo, esta vez a mezclar lágrimas y agua.

2:42

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