Contradicciones

No tengo ánimos para escribir, siquiera para seguir despierto. Son de esos días en los que no sólo físicamente estás cansado sino también psicológicamente. Las cosas pueden torcerse, pero no siempre de manera positiva. Ha pasado ya casi semana y media desde que comencé a trabajar y cada día vuelvo peor a casa. Lamentablemente, la nula flexibilidad horaria me impide hacer, ya no hablo de ‘lo que me plazca’, sino de lo que necesito hacer.

Comenzar a trabajar por la tarde, justo a la hora en la que la gente suele salir, suele quedar, suele divertirse y acabar cuando la gente ya vuelve a casa (si no se van de fiesta). Casi todo el mundo chachi-piruli disfrutando del verano y de las vacaciones, de quedar con sus amigos y respectivos novi@s, de pasarlo bien y relajarse y yo sirviendo cañas a viejos pervertidos semi-machistas. Día que pasa, día que me siento más alejado del mundo… de mi mundo… más…inexistente.

Sin embargo, necesito estar con ella y a la vez necesito trabajar, pues ¿qué hacer si dos necesidades se contradicen? Si la necesidad de estar con alguien se opone a la necesidad de trabajar por motivos económicos, ¿a qué se hace caso? Y si cuando justo se acaban tus días laborales y estás ‘libre’, aparece otro factor ajeno a ti que te impide estar con esa persona? No encuentras una solución que pueda cuadrar, que sea conveniente, ni siquiera una que tenga lógica.

Las cosas se complican, de nuevo señores, soy el ‘que se sienta en el banquillo del acusado’. Mar de confusiones cuyas brisas no dejan de acariciar el cerebro, el karma no me sonríe, el mundo tampoco.
También se me hizo raro no escuchar tu voz antes de ir a dormir… con hoy van 2…

Descansen.

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