Broken things

Hoy por la mañana, cuando por fin he conseguido conciliar el sueño, he tenido un (valga la redundancia) sueño, o pesadilla, no sé, el caso es que era muy raro. Prácticamente no veía nada, tenía una imagen de platos rompiéndose uno tras otro, uno tras otro; escuchar cómo la porcelana se fragmentaba en cada vez, partes más pequeñas que caían irremediablemente al suelo.

*clink clink clink…* Tres horas durmiendo, tres horas escuchando en mi mente, platos de distinto tamaño resquebrajándose… y que poco a poco, por arte de magia, los trocitos que yacían en el suelo iban pulverizándose y volando como si hubiera alguien soplando para que el montoncito de arena fuera desapareciendo y desintegrándose en el aire. Desapareciendo.

No tengo solución, soy irremediable. Al contarle este episodio mental a un amigo, me comentó que eso es porque no estoy tranquilo, que tengo algo que me inquieta por dentro. Seguramente sea eso, al fin y al cabo, normalmente lo que uno sueña suele estar relacionado con acontecimientos recientes o incluso, recuerdos lejanos.

Para colmo, en el trabajo, al sacar un vaso de la nevera, de repente éste ha estallado en mi mano, en el sentido literal de la palabra. Como si alguien hubiese puesto una especie de bola que al detonar, dispara miles de agujas en todas las direcciones; añicos… desde pedazos del tamaño de un dedo hasta polvillo de cristal.

Curiosamente, no ponía atención al coger los trozos grandes pues podía ver si tenía o no bordes cortantes; en cambio, con aquellas piececitas más pequeñas era todo lo contrario… lo que más daño hacía era el polvo de cristal, casi invisible, imperceptible, cortante y afilado; como si fuera un guerrero que empuña una espada sin temor ninguno pues ya no tiene nada que perder, igual… para mí, meras gotitas que salían de la herida, para ese polvillo, un baño de sangre “fresca” como dirían los vampiros.

Relucía un rojo carmesí con el paso de la luz, signo de que el dolor había sido reciente, de que la herida seguía abierta… Trascurrió unos segundos (de empanamiento) hasta que volví en mí ; creo que pensaba en algo así como: “Lo importante está en los pequeños detalles”, acaso hubiera visto todo ese polvillo si no hubiera caído una gota de sangre sobre ello?

De allí podría decir, que por eso, cualquier ruptura podría equivaler a algo ‘triste’. Las prisas hacen que descuides más en esos mini-detalles que realmente importan… provocando tropezones y caídas; y, cosas valiosas que se caen, suelen romperse. Todo en la vida supongo que necesita tiempo, amistades y demás tipo de relaciones; tiempo del que muchas veces no disponemos gracias a nuestros quehaceres y deberes que nos atan con cadenas a las manillas de un reloj… pienso que lo que nos falta a todos es eso: tiempo.

Esta entrada fue publicada en General.

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