Day


Ya acabó, por fin y lamentablemente los días de Summer School que se me asignaron llegaron a su término. Ayer fue el último día y la verdad es que se hace duro y melancólico despedirse de tanta gente con la que has ido relacionándote a lo largo de estos cinco días que duraban las sesiones.

En un principio era sorprendente cómo gente de toda España venía a dar estos ‘cursillos’ sobre diversas carreras universitarias, desde la Galicia del Norte, pasando por Palencia, Guadalajara, Salamanca, Badajoz o Cataluña. Por mi parte me tocaba estar en ‘Excellens’, que es lo que viene a ser el Derecho + ADE personalizado de la Ufv, aunque, queda mucho mejor decir “Voy a Excellens” que “voy a Derecho y ADE” verdad?

Se iba a aprender sobre cómo iba a ser más o menos la carrera, realizando diversos talleres, actividades grupales entre todos los miembros de Summer (sobre 500 estudiantes?), haciendo salidas a la Bolsa o a los juzgados; conocer gente y como decía un profesor de allí, sin olvidarse de que hay que pasarlo bien. La verdad es que han estado bastante más ‘chulas’ de lo que me esperaba; se respira un ambiente colegial tremendo; todo super-familiar y cercano y con un trato genial por parte de los monitores y organizadores. La única objeción que tal vez pueda tener, si bien ha sido uno de los puntos a favor de esta Summer, son las visitas; el 80% del tiempo eran visitas con carácter artístico (que para nada digo que no sea útil).

Como decía, ayer fue el último día. Tocaba despedirse y lo hicieron a lo grande, haciendo una fiesta desde las 7 de la tarde hasta (lamentablemente) 11 de la noche. Si ya era interesante de por sí conocer a personas nuevas, era también más entretenido verlas ‘desfasándose’. En tan sólo 5 días, ya tenías una sensación de que todos aquellos futuros alumnos (tanto de la universidad como de 2º Bach) llevaban contigo desde toda la vida. El sentimiento de clase que nos unía era bastante remarcable y espero sinceramente, poder seguir manteniendo el contacto con esas personas si bien algunas irán conmigo a la Universidad, otras desafortunadamente no. Eso sí, sin apartarnos de la realidad, también hay que pensar que todos ellos van a ser unos competidores muy fuertes en un futuro.

Aún así, en el camino de vuelta a casa seguía sintiendo el mismo vacío que venía cargando estos últimos días. Por muchas amistades nuevas que hagas y por muchas distracciones que puedas tener de por medio se hace difícil no dejar de recordar que tú mismo has roto una bastante importante que has ido construyendo como un castillo de naipes y que mediante un simple soplido has mandado al garete. Puede que tenga que ir recogiendo todo este estropicio y ordenar las cosas un poco, colocarlas en el lugar en donde estaban…

Hoy es día 9. Estoy en autobús a 307 kilómetros de Valencia, mi próximo destino mientras escucho “Ocho y medio” de Nacho Vegas… Por fin iba a poder desaparecer un poco y salir de esta gran y estresada urbe para tomarme un respiro. La playa… espero poder volver a ir. Uno se siente tan relajado bajo la brisa del mar, tan … joder…

Ayer por la noche mi hermanito me preguntó el tiempo que faltaba para que llegara mi cumpleaños, y bueno… la verdad es que me queda bastante poco para llegar a los 18 añotes.
Dentro de una semana seré mayor de edad, tal vez me apetezca (seguramente no), me hago mayor y viejo, no tengo ilusión alguna de cumplir tal edad.. Cómo de rápido pasa el tiempo. Quién me lo iría a decir sino el mismo tiempo.

9:01 – published 1:30 10-07.
A dormir.

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Calabozos.

Tras haber estado (de nuevo) 12 horas fuera de casa, por fin llego a mi ‘dulce’ hogar. Este cansancio es inaguantable, duermo poco y se hace imposible no quedarse dormido en el autobús, en las clases… en cualquier lugar donde incómodamente puedas apoyar la cabeza sobre tus brazos y cerrar los ojos. Lo último que he hecho ha sido participar en una especie de “teatro” en el que hemos estado haciendo juegos, improvisaciones, y cosas así graciosas que despejan tu mente y animan un poco el ambiente.

También hemos tenido una charla sobre ‘Negociación’, es decir, un intercambio es : Yo te doy algo a cambio de algo tuyo. Y no es: Yo cedo algo mío para conseguir algo tuyo. En teoría estaba enfocado más a un mundo empresarial, pero no es complicado extrapolarlo a situaciones de la vida cotidiana en la cual negociamos, bien sea con los padres, conocidos, clientes, vecinos, etc… Una de las cosas que me he llevado de tal charla ha sido:

Mientras escuchas lo que te dice la persona con la que tratas, no juzgues. – Es decir, por muy bien que conozcas a alguien no pienses “Conociéndola (a esa persona), sé que me va a contestar esto”.

Lo que viene a decir, ser imparcial y no dejarse llevar por prejuicios; algo que me haría falta con lo complicado que soy. También dijo algo de cuidar las palabras que usabas a la hora de entablar una comunicación, pero no es lo mío.

Pero lo que más me ha impactado en cierto modo, aparte de ir a los Juzgados (no como inculpado… aunque debería) y ver más o menos cómo van los juicios (sin haber visto ninguno porque no había tiempo), los trámites y los distintos departamentos que conforman el cuerpo judicial; he visitado los calabozos. Sí, ese lugar donde encierran a las personas detenidas, sean o no culpables de un acto, durante un tiempo máximo de 72 horas hasta que pase a disposición judicial o sea ‘liberado’.

Celdas de unos 3 metros de largo y de ancho en pleno sótano (planta -2), con un poyete de cemento y nada más que una bombilla allí dentro (aparte de un pestazo bien ‘agradable’); cuya única salida es la puerta metálica que protege a los detenidos de escaparse. Todo ello custodiado por varios miembros de la policía en el exterior. El auxiliar judicial nos explicó que un policía podía detenerte ‘sin razón aparente’ y mantenerte allí encerrado durante 72 horas; están en su pleno derecho.

Yo me pregunto. ¿Si yo tuviera que estar ahí dentro durante 72 horas, qué haría?. Me volvería loco!. Estar en un espacio cerrado, sin nada, sólo con una bombilla que ilumina el zulo, durante 3 días… creo que me hará bastante falta; 3 días para recapacitar sobre lo que he hecho, con “todo el tiempo y tranquilidad del mundo”, tumbado en la cama del Paleolítico mirando al techo pintarrajeado mientras un cúmulo de pensamientos surcan mi cerebro. Ajam, definitivamente me volvería loco y me encerrarían en un manicomio, si ya no estoy loco de por sí.

Y a pesar de todas estas distracciones y actividades que he ido teniendo y haciendo a lo largo de todo el día, se ha hecho imposible no dejar de pensar en una persona… Joder, dos días y es … sentirse jodidamente mal, como deteriorado, dolido, con un sufrimiento constante que no te oprime el corazón sino algo más, el alma. Las falsas sonrisas con las que ocultar mi malestar van perdiendo su efecto y se quiera o no, hasta te preguntas para qué sonreír si vas a acabar en la ducha llorando y maldiciendo al cielo como un poseso de todo lo que has hecho (hasta oyes cómo tus vecinos te toman por loco). No es que quiera volver a un pasado y arreglar las cosas, tú hiciste lo que debiste.

Supongo que tendré que pedirle “amablemente” al señor policía si me puede invitar a dormir en su habitación para invitados. Tal vez me sirva. Tal vez sea necesario. Tal vez haya sido un idiota… de lo que estoy seguro es que:

Te echo de menos, y mucho.

22.00

Pensamientos bajo ducha.

Ayer 3 de julio, fue un día un tanto… dinámico, podríamos decir. Un día en el que ocurren eventos fuera de lo común, alejados de la monotonía en la que me suelo sumergir constantemente, aunque seguramente prefiera seguir aislado en tal monotonía, sin cambios, todo igual.

Pero no… ya estoy cansado de que todo siga igual, de no ser yo quien tiene la iniciativa propia de re-hacer mi asco de vida para llevarla a mejor, de depender de una razón tan maleable, tan cambiante y repentina -como son los sentimientos mismos- para seguir adelante. Se acabó. Tocaba al cerebro entrar en acción y por ello el corazón se resiente. (y si no, ocurre al revés.)

Tocó escribir disculpas, exponer puntos de vista y dejar claros ciertos temas, por lo que también tocó leer las respuestas, asimilarlas y de acorde a eso juzgar. También tocó echar la preinscripción de lo que quiero estudiar, qué estudiar y dónde hacerlo. Por ello, fui a ducharme. Una de las utilidades de meterse en la ducha, aparte de la higiene, es servir como lugar en el que tomas decisiones importantes; de allí, hoy he estado casi una hora metido allí dentro.

Resultado: saber dónde quiero estudiar, y la ruptura de una amistad. Ambas decisiones enfocadas a un futuro. Completar la preinscripción ha sido tarea fácil, menos de cinco minutos; romper la relación … ha costado y cuesta. No ha sido una decisión tomada a la ligera, asumiendo las consecuencias que de ello puedan derivar y no siendo nada agradables para ambas partes y pudiendo repercutir bastante a terceras personas.

No sé si tenía que reír o llorar cuando ví la frase de “Perder a una persona por ser honesta es fantástico”. La historia viene de lejos, arrastrando con ella muchos y muchos sucesos, conversaciones y decisiones. Y si echamos un ojo a la historia, si bien ha habido hechos positivos muy memorables, los negativos vienen intrínsecos a ellos. Son tantas y tantas cosas a tener en cuenta (cuando no deberías… pero en la práctica es distinto) que al final acabas bombardeándote a ti mismo, sí, soy de los ‘chungos’.

Las personas no cambian – me solían decir. Y es verdad, excepcionalmente un caso de cada millón lo hace. Es más, si la persona misma te dice: “No voy a cambiar”, házla caso, porque no cambiará. Si se aplica a la persona que te dice: “Daño es lo único que conseguirás estando conmigo”, también, no esperes a que te lo diga una segunda vez, porque si ella lo dice, es porque ella se conoce a sí misma mejor que tú a ella. Y yo, listo de mi, hice caso ajeno. Iluso de mí, pensé que cambiaría.

Ella ha tomado la decisión de abandonar la delicada situación en la que nos encontrábamos ambos y querer ser de nuevo un juguete y pasarlo ‘bien’ a estar así; yo lo respeto, aunque no esté de acuerdo con ello y ella lo sabe. Si la persona a la que quieres no es capaz de hacerte cambiar de opinión y un amigo tampoco, ahora que soy un don nadie menos todavía. Yo no sería capaz de aguantar ver jodida a una persona a la que quieres por temas así (pues deseas que fueras tú quien estuviera con ella), tampoco sería capaz de soportar la carga de ser uno de los problemas que la ‘acechan’ la cabeza, de ser yo el culpable de que se sienta mal…

Yo también he tomado una decisión de abandonar, ya no sólo tal incómodo escenario, sino la amistad en sí, se hace muy pesado aguantar un ‘quiero y no puedo’ constantemente. No voy a echar nada en cara, porque si echo en cara una cosa, pueden echarme a mi cien; porque suelo ser yo quien lleva al traste las cosas, quien la ‘caga’ y quien mete la pata. (Involuntariamente, pero es así). Puede sonar un poco a “Si no haces “x” cosas, yo abandono”, a puro egoísmo, pero no. Lo mejor supongo que sería dejar de tener contacto con ella, pues no puedo borrar mis sentimientos hacia una persona de un día para otro si a lo largo de todo este tiempo de amistad no he podido, y una amistad con sentimientos de por medio, deja de serlo.

Van a venir tiempos duros… Va a ser difícil deshacerse de costumbres tan idiotas como es ver cada dos por tres si está conectada aún sabiendo que ha salido, soñar despierto con su mirada, o pensar en ella todo el día, tanto si es al despertarse, antes de dormir, mirando el paisaje, viendo las estrellas tumbado en el césped, pasando por lugares cercanos a su casa, yendo en bici… qué tal estará? dónde estará? qué estará haciendo? estará pensando en mí ahora?

Seguramente no sea la solución más adecuada a esto, pero es lo que ahora considero más apropiado, aunque el daño nos salpique a ambos. Me dice que soy una persona importante para ella, y por más que me lo repita no me entra en la cabeza; pues yo me considero una persona sin valor alguno, insignificante para todo el mundo… tal vez sea porque se me hace raro. Aprecio enormemente que me diga eso, y no se merece lo más mínimo de lo que estoy haciendo… Suelo decir que si algo sale mal que no sea por mi culpa o haya hecho algo de lo que me pueda arrepentir; y creo que con esta decisión me estoy llevando los dos premios gordos… Espero que para cuando el olvido haya conseguido tragarse esos sentimientos hacia ella (si es que lo consigue), no sea demasiado tarde y pueda arreglar las cosas. Pero conociéndome…

Se acabó, al final ha tocado, borrón y cuenta nueva. Mente racional, decisiones ilógicas.
Voy a ducharme de nuevo, esta vez a mezclar lágrimas y agua.

2:42