Insana obsesión…

– Aviso, es larga la entrada; quien quiera, que lea; quien no pa fuera.
No siempre me ha gustado el mundo del automóvil. De pequeño sólo conocía el coche en el que me montaba, un Hyundai Accent que me llevaba de casa al colegio y viceversa hasta que a los 6 o 7 años empecé a ir sólo en autobús – aquellos de color rojo que tanto ‘molaban’-. Recuerdo qur por aquel entonces oír “BMW” o “Mercedes” era sinónimo de cochazo de lujo que sólo aquellas personas con dinero podían comprar, y creo que más o menos, sigue siendo así; y me acuerdo porque de pequeño (inocente de mi) prometí que cuando fuera mayor, regalaría un BMW a mi padre y un Mercedes a mi madre; cosa que espero cumplir. Creo que también hice cierta promesa de regalar un Lambo a alguien. De todos modos, por mucho que me proponga ambas cosas, si no hay dinero, mal vamos. Aunque no dejo de imaginar el día en el que cumpla aquello, el que alguien abra la puerta de su casa y se encuentre con un coche regalado, vaya.

M5

Tentativa: 500 potros bajo el pie derecho.


A comienzos de este verano me propuse sacarme el carné de conducir, cumplía 18 en julio y tenía unas ganas tremendas de coger un coche. No sé si tuve suerte o me fue bien, el teórico me lo saqué con 4 días de clase y el práctico bueno… A la primera, habiendo aguantado agosto (porque los de Tráfico hacen “já” y hasta septiembre no aparecen) y casi suspendiendo por los típicos locos que conducen a mil por hora en sus furgonetas blancas y hace dos semanas recibí el carné como tal; sí, esa ‘tarjetita’ con forma y tamaño del DNI con una foto en la que sale un tal Heng más pixelado que Super Mario y feo como el demonio mismo.

Tenía muchísimas ganas de conducir… y lo único que recibía eran negativas por parte de mis padres: “No”, “Noo”, “Ni pensarlo”, “NO”. El seguro del coche está a Terceros y ya sabéis qué conlleva eso (me estampo yo, pago yo, no el seguro), razón por la cual no me dejan ni tocarlo casi. Es cierto que desconfiaran de mi, pero seguía pensando en que no había motivo por el cual no pudiera conducir habiéndome sacado el carné de conducir… No le encontraba lógica a -> me gasto un pastizal en el carné y no puedo conducir con la dichosa L en la luna trasera.

Un día, tuve que madrugar para recoger dos entradas VIP para la Gamefest que se celebró a principios de mes; una feria anual del videojuego donde suelen presentar novedades y hacen actividades un tanto extrañas. Tenía que ir hasta una zona de Las Rozas que ni el mismísimo conductor del autobús sabía dónde estaba… Me dejó donde creyó estar más cerca del sitio que le indicaba: a 30 minutos andando por la A-6 hacia La Coruña. Imagina la escena: “Vas en coche y ves a un chino con mochila que sujeta algo que parece un móvil gigante en la mano derecha corriendo a través de un camino de tierra en dirección contraria” Sí, ese ha robado algo.
En cambio, yo corría mientras sujetaba ‘eso’ para no perderme y acabar en el País de las Maravillas mientras por mi mente pasaba: “Me cago en Ç%”^%=$:$_%;&, si hubiera venido en coche esto no pasaría”. Llegué una hora tarde, como de costumbre hago.

Ese día comenzaba una auténtica frustración de no poder coger el coche sin tener a mi madre al lado gritándome al oído cómo tengo que aparcar o hacer las cosas. A la semana siguiente, 8 de octubre, tenía un cumpleaños de una amiga, lo celebraba lejos y terminaba a altas horas de la madrugada; por tanto o alguien me llevaba de vuelta o me quedaba durmiendo en la calle. Insistí hasta la saciedad en que me dejaran coger el coche alegando que no iba a beber (pues, siendo alérgico al alcohol, no puedo beber a no ser de que quiera que me lleven – en ambulancia, claro). Total, acabé discutiendo con ellos y me marché sin mediar palabra al cumpleaños… Sobre las tres y pico de la mañana recibo una llamada de mi padre diciéndome que está abajo con el coche esperando para llevarme a casa. Con enfado por tener que irme así de repente de la fiesta, bajé y me subí al coche sin decir ni ‘mú’. Tres minutos más tarde en plena autopista se detiene mi padre en un lado y me pregunta si había bebido, a lo que contesté que no y se bajó del coche diciendo: Conduce tú.

Al día siguiente asistí al segundo día de la Japan Weekend, estaban unos amigos de Valencia en el evento y habíamos quedado en comer en el restaurante de El Chino Andaluz. Dijimos de estar allí a las 2 y media y ya eran las 2 pasadas; volví a insistir en que yo fuera en coche… y acabé sentado en el asiento del copiloto con mi padre conduciendo para allá siguiendo las indicaciones de la no-sexy voz del GPS (que mi padre no entendía puesto que estaban en español y ya sabéis… mi padre… eso, que de español no mucho.) Nos perdimos por autopistas de peaje (con su consiguiente pago…) hasta que llegamos a su restaurante cabreados el uno con el otro (y yo con el gps). Me echó la bronca de: “¿Qué hubiera pasado si hubieras conducido tú?” – luego me dijo que se perdió a la vuelta y tuvo que pasar otra vez por el peaje… – aunque fui yo quien se comió una hora y media en Metro para volver a casa.

Ya en casa, y escuchar a mi hermanita decir algo de “Esto es para papá”… Me di cuenta de lo imbécil que había sido durante todo este tiempo. Me quedé perplejo durante un rato y sentí una presión en el corazón; estábamos a 9 de octubre… y el cumpleaños de mi padre era el 8. Sí, ese día en el que la chica celebraba un cumpleaños y yo estaba discutiendo con él; no le regalé nada, siquiera le felicité y para colmo se despertó a las 3 de la mañana para ir a recoger a su hijo… de tanta obsesión con “quiero conducir yo” se me pasó por completo. Anímicamente me derrumbé y salí a dar una vuelta.

Por el camino me fui preguntando cómo había podido ser tan cabrón, cómo una obsesión me había hecho olvidar algo tan importante… Me sé su cumpleaños pero cuando llegó el día ni me acordé… Se me pasó algo que me dijo mi madre: “Cuando crezcas y ganes dinero por ti solo, ni te acordarás de nosotros” y yo prometí “Eso no ocurrirá”… Tengo miedo. Me disculpé con mi madre sobre lo de papá y me tranquilizó un poco diciendo “No tiene importancia, ya nos estamos haciendo viejos… preocúpate más de lo tuyo”

Me hago mayor. No sé cuándo me tocará emanciparme de casa… Tal vez cuando acabe la carrera, quién sabe. Tocará llevar mi vida. Espero cumplir al menos, esta última promesa (ya van muchas en saco roto…) ¿Tan difícil es mantener la inocencia de un niño y la seriedad de un adulto?

Mejor voy saliendo de casa, son las siete y en 45 minutos tengo clase… Espero no llegar tarde, como de costumbre.

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5 comentarios el “Insana obsesión…

  1. Sr.Pera dice:

    Te puedo consolar diciendo que con la edad sueles ver las cosas desde otro punto de vista, y aprendes a ver con perspectiva todo lo que debes a tus padres (es decir, ser agradecido), y estar muy pendiente. Eso o te vuelves el típico payaso egoísta que piensa que sus padres (y normalmente todo el mundo) le deben mucho a él, y así se autojustifica para seguir actuando a tu p*ta bola (aunque hay casos y casos…).
    Si tienes buen corazón, y parece que lo tienes, cuando te emancipes echarás de menos a tus padres y les cuidarás con otro cariño.
    Y por el coche no te preocupes, ya sabes quién soy y de dónde vengo con los coches, así que creeme, coger un coche con ansias no vale la pena. Y si quieres uno, en la frutería tenemos uno por 500€ que es glorioso para empezar! Eso sí, no le pidas glamour…

    • Henxu dice:

      Muchas gracias pasarte por aquí, seguro que andas atareado con la nueva frutería y demás -ejem… IVA cada 3 meses y eso.- y se agradece tener visita por este desierto blog.

      Sí, seguramente sea eso. Es cierto que la edad condiciona la manera de ver las cosas en la vida y yo desde pequeño he tenido ese pensamiento de que la mayor parte de lo que tengo y soy (y no, no estoy haciendo un anuncio para Viceroy) se lo debo a mis padres. Y tal vez pensé eso por primera vez a los cinco años, con eso de tirarme por el balcón cuando no me dejaron ver el GrandPrix un lunes por la noche (al tener colegio al día siguiente).

      Hay gente para todo, no es que no sepan lo que tienen hasta que lo pierden, sino que sabiendo lo que tienen no lo valoran lo suficiente como para cuidarlo y mantenerlo – idem com los coches.
      Lo del coche si quieres ya lo hablamos por otro lado; ya sabes detrás de qué modelo ando pero si la economía lo impide, hay que buscar alternativas.

      Un saludo!

  2. Sr.Pera dice:

    Lo del coche cuando quieras, es un Peugeot 309 1.4, pero está más nuevo y en mejor estado que ninguno de nuestros otros coches. Un show.

    Efectivamente ando liadillo, además de comenzar mi andanza de abogado hay que levantar la frutería, organizar los impuestos, cuentas, y sacar adelante el blog. De hecho llevo una semana con este blog en favoritos, a la espera de tener un rato para leerlo (hoy). De momento está desierto, pero no me cabe duda que va a funcionar bien. No quiero desviar más el tema, estas cosas las tenemos que hablar con calma en otro contexto.

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