Otra vez con lo de ‘siempre’?

Ultimamente, en conversaciones, televisión, radio y sobre todo en redes sociales, estoy viendo que la palabra ‘siempre’ está de moda (como siempre). Me fijo en esta palabra (y en otras que ahora mencionaré) porque ya es una manía que he cogido hace bastante tiempo por unos sucesos que no voy a relatar hoy aquí. Resulta tan… normal utilizar un ‘siempre’ en cada frase que yo me pregunto si la gente siempre hace eso que ‘siempre’ dice que hace.

Me hace tanta gracia ver u oir esa palabra… Sobre todo cuando veo cosas como “Siempre que puedo pienso en ti”. En ese momento se activa mi mecanismo irracional que me hace reflexionar lo siguiente: “Ya claro, y cuando estás visitando al señor Roca también, y cuando estás de borrachera y cuando le pusiste los cuernos con fulana y cuando te marchaste a “x” lugar diciéndole que ibas al pueblo”. Es cierto que no es comparable a mentir, pero tampoco estás diciendo la verdad-verdad; como diría una amiga mía sería más bien: “Ocultar parte de la verdad”. En teoría no hay nada malo en ello, ¿no?

Mi nivel de “tiquismiqueo” con esa dichosa palabra llega a límites muy insospechados, hasta tal punto que acabo fijándome en momentos insignificantes y (desgraciadamente) pasando por alto aquellos que son muy relevantes. Es una manía que intento evitar, pero me resulta extremadamente complicado no pensar en que cada “siempre” que veo no es más que un simple “si me apetece” o algo similar. Es más, mientras escribía esta entrada he visto dos frases como: “En ese momento supe que lo nuestro quedaría asentado para siempre” o “Te amaré por y para siempre”; dos expresiones que al leerlas no he podido sino soltar una carcajada que quebró el silencio que había por casa.

Seguramente los sentimientos de esas personas les hayan hecho escribir eso que habéis leído tantas veces, ya que en la mayoría de los casos es inevitable ponerse a desear que esos bonitos momentos duren para siempre. pero la realidad suele ser otra, al menos desde mi punto de vista. Para mi ya son como esos “Te amo” que mi cerebro traduce como “Pienso estar contigo para que me satisfagas sexual y sentimentalmente hasta que encuentre a alguien mejor y así dejarte tirado en medio de la nada”. Si no te estoy diciendo que una persona no ame a otra… pero eso que mi cerebro ha traducido sigue siendo un hecho que veo casi todos los días por Tuenti/twitter, de esos “Te amo mi vida, eres la mejor persona que he conocido” que duran apenas una semana y media.

Ya uno comienza a perder toda la credibilidad no de la persona que lo dice, sino de las palabras que salen de su boca aunque suene un poco raro y contradictorio. Lo mismo ocurre con los ‘nuncas’ y ‘jamases’ tan famosos que suelen estar acompañados de ‘te lo juros’ y gestos y expresiones faciales que indican la presencia de mentira (que si no me lo dicen, me lo creo). Ahora que lo pienso, no sé si habré hecho alguna promesa incluyendo algún “Siempre” o similar, mi memoria falla tantas veces que necesito a gente que me recuerden las cosas… Espero que no sea así, y si lo es, me gustaría que me lo recapitulen vaya.

Pero bueno… Si sólo con tales palabrejas uno es capaz de perder la confianza en alguien, ya si uno se pone a mentir tenemos la fiesta del siglo y digo fiesta porque los políticos de este país se lo pasan chachi allí arriba calentando sillas y digo siglo porque las mentiras estarán este siglo, el que viene y el siguiente… Todavía recuerdo la cita de un libro que leí hace poco: “El hecho es que nada es más difícil de creer que la verdad y al contrario, nada seduce más que el poder de las mentiras, cuanto más grandes, mejor.”

Pienso que mentir no hace más que sembrar la desconfianza en los demás, en dudar de todo aquello que una persona dice y seguramente, en prejuzgar a la persona mentirosa porque sus engaños sólo buscan intereses personales; entonces, ¿Cuál es el límite entre decir la verdad y soltar una mentira piadosa? ¿Y si uno vive bajo una mentira y muere con la felicidad que le provocaba esa situación ficticia, estaría bien decirle nada? ¿no hay término medio entre desconfiar de todos y tragarse ciegamente todo lo que se dice? y lo que es más… ¿Por qué se miente?

Yo de todos modos sazono las mentiras con un poco de verdad, dicen que a veces poniéndolas un rato al horno saben mejor pero que si te pasas de tiempo, quedan amargas.

Reflexión similar en 2010: https://fullmyhenxu.wordpress.com/2010/10/23/nunca-nunca-ni-siempre-siempre/

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