It’s time to be guilty and rest… maybe not.

El tiempo pasa rápido… Vaya que si es fugaz, en un abrir y cerrar de ojos ya han pasado ocho meses desde que dieron las campanadas de año nuevo. Y yo que pensaba que iba a pasar unas merecidas vacaciones visitando lugares inéditos para mi (que no son más que ciudades españolas a las que casi todo el mundo ha ido más de una vez en su vida) tras terminar el año académico, cantidad de problemas como estrellas hay en el cielo han hecho de mí no un chino viajero sino un chino ‘currante’; espera, ¿no había un refrán relacionado con eso?

Tras haber terminado mi mes como camarero; pensaba que al fin podía tomarme un respiro y hacer de esas cosas que escuchas que se hacen en verano, vana ilusión que allí se queda. No han pasado más de 4 días desde que dije a mi tío: “Hoy termino” y ya estoy trabajando de nuevo; esta vez en mi tienda… echaba de menos el olor del pan haciéndose en el horno, pero ya no lo recuerdo como aquél que desprendían las panaderías de antaño; ese que te hacía rugir las tripas mientras ibas hambriento de camino a casa. De todos modos, no me importa, estos días que voy a trabajar será para que mis padres se permitan unas ‘mini-vacaciones’; dos días para mi madre, dos días para mi padre y no, no pueden cogerlas juntos porque la tienda no puede cerrar. Dos días de vacaciones en los 365 que tiene el año… y yo quejándome.

Estos días he vuelto a ‘activar’ mi modo de observación del entorno en el que intento desenvolverme, en el bar, en la tienda, en los amigos, en las historias que éstos últimos me van contando… En todos ellas, hay alguna pelea de por medio y en todas, alguien tiene que tener la culpa, sí o sí; sin excepciones ni rodeos. Si no es entre borrachos es entre camareros y si no entre parejas, amigos o amigos de amigos o amigos de amigos de amigos y similares.
月亮也会哭的
Por supuesto, una observación sin una posterior reflexión es como un lápiz sin punta; no sirve para nada. Y qué mejor momento que estar tumbado en la cama con insomnio y el ventilador a 5 centímetros (por segundo?) de ti para combatir el sofocante calor del verano y pensar en lo que ha ido aconteciendo últimamente. Como dije, todo se rige en torno a una palabra: “Culpa” o culpabilidad o “marrón”. En cualquiera de las discusiones anteriores, se cree que una de las partes tiene que tener la culpa; los ebrios se encaran porque ‘se han metido con él’, los camareros porque uno trabaja más que otro y cobran lo mismo, los amigos por conjeturas que no se cumplen y las parejas; son un universo aparte.

Ese estado de ceguera mental que impide ver más allá de tu propio ombligo, exculpándote mientras te haces parecer el inocente y culpando al otro con razones infundadas que aparentan ser justificables y razonables. Y es que somos así (sí, yo me incluyo), somos humanos; y como tales – (con acento ‘pijo’) nos encantan – las mentiras que van cargadas de verdad. Una total obstinación que a nosotros nos parece algo sin sentido y al otro totalmente lógico y viceversa; y si no, preguntad a los seguidores tanto del Madrid como del Barça sobre lo que ocurrió ayer; ideas incompatibles que por más razón y paciencia que pongas de por medio acaban mezclándose entre sí, formando una amalgama de puñetazos, insultos y dedos en el ojo.

Ojalá el asunto acabara allí, pero no, como nos creemos el rey del mundo, el que tiene razón porque sí, solemos negar las culpas que nos tiran encima y con ello recriminamos a la otra parte por sus acusaciones irreales de hacernos parecer el malo de la película. Si ya nuestra soberbia y orgullo nos impide decir las dos palabras mágicas de ‘lo siento’, no esperes que te digan un ‘ha sido culpa mía’ porque para esa persona la culpa será tuya. Hay casos en los que algo termina ‘bien’ y se arreglan las diferencias; hay otros que acaban a regañadientas y otros que simplemente se alargan ‘por tiempo indefinido’ o ‘hasta nuevo aviso’.

Ahora, muchas disculpas suenan a cuento … ¿chino? Promesas rotas y palabras en saco roto nos hacen que una y otra vez, nos recordemos que el escepticismo si bien muchas veces no nos lleva a buen puerto, pero otras muchas veces nos salvan de un buen tirón de orejas. Creo que el problema reside en que se tiene un miedo a ser consecuente con sus actos; no queremos sentirnos culpables de algo y por ello le echamos el marrón a otra persona; aparte de que pecamos de no saber pedir perdón … o pedirlo demasiadas veces…

Me quedan meros minutos de descanso antes de que vuelva a trabajar, creo que voy a tomarme un respiro. O no…

17:11

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Stella

Con el nombre de esta canción de Kashiwa Daisuke, quería comenzar esta entrada. Y no por ninguna razón especial, sino porque es ideal para cuando estás triste, mares de ideas surgen por tu cabeza, arrastrando poco a poco tu estado de ánimo hacia sus entrañas. Son de esos pensamientos espontáneos que surgen mientras la melodía va entrando en tus oídos, de esos que no te da tiempo a plasmar en ningún lado excepto en la lápida del olvido…

La última semana ha sido un tanto confusa, resumiéndose en esa canción. Cientos de miles de preocupaciones e incógnitas surcando el interior de tu consciencia, que no hacen más que seguir dándole vueltas a la peonza una y otra vez ante temas aparentemente llevaderos para la gran mayoría de las personas; temas que para mi, tal vez no lo sean. Juegos de palabras y actitudes que no hacen más que tratarte como un títere, moverte según sus órdenes, actuar según su voluntad… Las palabras hacen daño… mucho más que cualquier daño físico, las heridas físicas cicatrizan, las emocionales… ¿quién sabe?

Es tan… ¿paradójico?, que las pequeñas heridas sean las que más duelan. Pensar que un conjunto mínimo de palabras puedan impactar tanto en una persona, ya no sólo por el contenido de las mismas, más bien por quién las dice o escribe. Ver esas palabras, escucharlas o simplemente oirlas de refilón… y comprimirte el corazón fuertemente, un dolor que a la vez no duele pero que aprieta y hace presión durante unos pocos (y eternos) segundos. Hacer el gran salto del cielo y acabar no sólo en el infierno, sino en lo siguiente. Esa sensación de angustia que vas a tener durante tus próximos segundos, minutos, horas… días… semanas… y que por poder, puede perdurar meses y años. Parece simple, ¿verdad?

Y si a eso le unimos la ‘duda’. Sí, esa muletilla conocida como ‘no sé’, que puede o no salvarnos de una o más ocasiones pero que en el fondo es la verdad, es la ceguera completa, desconocer hacia dónde caminar o qué sentir… Sentimientos que en esencia… forman ese motor de nuestra vida, ese predominio sobre lo racional y sensato, bestia indomable que corona gran parte de nuestro ser. Aquellos momentos en los que a pesar de estar pensando que lo peor que podrías estar haciendo es angustiarte por una tontería; no puedes evitar estar así, decaído, ausente, bajo en moral… Pensar muchas veces en vacíar la taza de las amarguras y llenarla de … cualquier cosa menos eso que acabas de tirar y seguir adelante, aun haciéndolo sin rumbo fijo, siendo flexibles ante todo percance que se pueda mostrar ante nosotros y sin embargo, acabamos cediendo ante el primer soplo de aire con el que nos encontramos…

Al fin y al cabo, dudar tampoco es malo… si no dudas, no te harías esa misma pregunta; y más vale descubrir tu propia respuesta lo antes posible. Son tantas y tantas cosas ante las cuales nos doblegamos por no saber cómo ni qué responder… Las preguntas tópico sirven mismamente, eso de ‘qué quieres ser de mayor’ o ‘a dónde quieres llegar en la vida’; preguntas a las cuáles todavía no he contestado. Si bien una de las que rondan mi constelación ultimamente : ¿De verdad quieres a esa persona, o es simplemente esa sensación de echar de menos estar con alguien lo que te hace quererla? … Esa rara dependencia que he adquirido en los últimos años, cuando este mismo chico antes había estado más solo que la una… Droga lo llaman unos, por eso de que una vez lo pruebas ya no puedes desengancharte; idiotez lo llaman otros, porque racionalmente no tiene sentido… Yo prefiero no llamarlo nada, supongo que el tiempo me lo dirá.

Vanas ilusiones te haces en tu propia cabeza, siendo consciente de que son sólo eso, productos de la imaginación que sabes que no se harán realidad, y pese a ello, son un motivo (temporal) que te ayudan a seguir pa’lante, o eso solemos creer hasta que la realidad derrumba nuestro castillo de naipes… cuesta levantar de nuevo todo lo construido, cuesta caerte siete veces y levantarte ocho… todo esto tiene un coste que ni los más ricos magnates del mundo pueden afrontar con su dinero.

Y el mundo continúa mientras tú estás estancado en tu mundo. Planeta de recuerdos, satélite de una gran estrella a la que llamamos vida. Momentos y momentos abundan tal lugar sin límites (el olvido). Tal vez de allí digan que nada de lo que sucede se olvida jamás… aunque no puedas recordarlo. Y lamentablemente aquí estoy, una vez más, retenido por mis recuerdos. Una vez más, sin saber a dónde ir, y aún así, la estoy buscando, esperando verla en cualquier lugar, en el cruce de una calle, en la esquina del quiosco, en la estación esperando al tren… deseos ardientes de que se de la vuelta y se de cuenta de que estoy aquí, de que existo y de que estoy para y por ella…

Pero a veces, tenemos que darnos cuenta de que hay ciertas personas que están destinadas a estar en nuestro corazón, pero no en nuestras vidas… sólo a veces.

Una semana más y Selectividad… no sé cómo lo he hecho este año, siempre en los días antes de las 3 evaluaciones que he tenido, he estado tan mal anímicamente que se hace imposible poder estudiar, lo que me ha jodido bastante las notas… me veo que la misma historia se va a repetir… de nuevo, y en esta, me la volveré a jugar.

A estudiar, o al menos, intentarlo.
Cheers.

23:53

Diciembre… prosigamos.

18:04

Ayer (viernes) tuve un día agitado, en el cual había dormido poco, por tanto, las típicas dormilonas en clase; volver a casa, cambiarse e ir al gimnasio sin comer ni echarse la siesta; y luego cruzar medio Madrid en Metro 3 veces…dormido (dando gracias que no me hubieran robado nada mientras echaba una cabezadita), y trabajar;… al volver al hogar (dulce hogar); me fui pronto, muy pronto a la cama.

Tras haber dormido casi 12 horas, me despierto. Lo primero que veo es el móvil. “4-12-2010 , 11:34”. Vaya, seguimos en diciembre… y he dormido demasiado. Intento despejarme con un chorro de agua fría bajo la ducha (no… no es recomendable hacer eso), escapar de ese mundo de sueños y pesadillas, dejarme de amarguras constantes… Salgo a la calle y me doy cuenta… “JODER Qué frío hace!”.

Pero bueno, el frío no impidió que fuera a darme una vuelta con la bici… la pobre estaba llena de polvo, las ruedas estaban un pelín desinchadas, y los discos de freno un poco “fríos” de tanto no usarlos… Volví a hacer mi ruta de siempre, subir unas malditas cuestas, y bajar “a tope” otras; pasar por el estanquecillo de los patos y ver que sólo quedaba uno; pasar al lado de “las amiguitas de carretera” quienes te ofrecían sus agradables servicios con miradas asesinas; pasar al lado del Parque de Atracciones y ver cómo de bien se lo pasaba la gente en las atracciones, niños riéndose, otros llorando y otros tantos, indiferentes por estar ahí; pasar por el restaurante de mi tío y por mi parquecito de antaño; y volver… a dejar la bici.
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¿Incógnita/Malestar?

Ya ha pasado más de una semana desde que escribí el otro artículo de : https://fullmyhenxu.wordpress.com/2010/08/03/cuando-pierdes-algo-arrepentimiento/ , y sigo encontrándome medianamente mal. Los que me conocen de verdad se dan cuenta al instante, y me intentan animar de cualquier forma, pero, aún así, el malestar no se te pasa.

Llevas días super-rayado por algo, que no sabes por qué es, y cada día que te despiertas se te quitan las ganas de hacer… nada. Vas a cualquier lugar con una cara de empanamiento físico (y mental), con el cuerpo que no se quiere mover y un ánimo de tres pares de cojones, que tus padres te dicen algo y les sueltas de todo lo que no se merecen.
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Sin ganas de hacer nada.

bored

bored


Hoy me he levantado sin ganas de hacer nada… Es el típico día que crees que te has despertado con la pierna izquierda. Y cierto es, no te apetece nada, ni comer, ni jugar, ni estudiar, ni salir, en absoluto, nada.
Es como si quisieras quedarte tumbado en la cama como un lelo observando los adornos que tienes “pegados” en el techo (Los restos de una bola de pintura y de un mosquito muerto que me chupó más sangre que el conde dracula a la princesa).

Para colmo, todas las cosas que haces salen mal. Te levantas cual oso de su hibernación, con un bostezo tremendo. Vas a desayunar y no hay leche… Decides ayunar y aguantarte hasta la comida, asi que para que se hiciera más ameno, a jugar unas partidas al HoN con unos amigos. 3 partidas, 3 perdidas, 3 “me cago en la h*stia” y sales mosqueado.

De repente te llaman, y dices, a ver si me arregla alguien el día, PUES NO. Te llama tu madre para decirte que cocines y les des de comer a tus hermanitos pequeños.
Estás en la cocina tan panchamente cocinando unos nuggets en la sartén y CRASH!. Se había roto un plato, ¿cómo? ni idea (cayéndose, supongo). A recoger. + bronca.

Me vuelven a llamar a casa, mi madre otra vez (como 3 llamadas) para decirme que tengo que ir a trabajar a la tienda. Salgo de casa, bajo las escaleras, y me doy cuenta de que me falta el móvil. Subo y… Me dejé las llaves dentro.

Así que ahora estoy escribiendo esta entrada desde la tienda, currando y haciendo que estudio para un examen de mañana. Verás! no te digo que me venga un cliente y le suelte el padrenuestro en latín…

En fin…